Pensaba que había terminado con Henning Mankell, pero buscando algo movidillo después de El Día de la Independencia me tropecé con Cortafuegos: más de 500 páginas, el detective Wallander, que me cae muy bien, la esperanza de rememorar los buenos ratos pasados con Mankell, intriga... Tenía todos los ingredientes para ser la novela de ese momento y me animé.
El libro está bien. Es quizá demasiado largo y no me gusta el recurso que usa para continuar con la narración en el momento en que la tiene más liada, que no es otro que darle voz al malo para que te cuente lo que está pasando. A partir de ese momento, la novela decae y algunas líneas argumentales quedan sin cerrar. Me gusta el detective Wallander, que está cada vez más hecho polvo y es más vulnerable, y me da pena que a Ann-Britt, la única del equipo con una vida más o menos estructurada, las cosas se le compliquen. Es como si Mankell dijera: ¨no hay esperanza, esta sociedad no tiene remedio¨.
Ni te lo aconsejo ni lo contrario.
sábado 14 de noviembre de 2009
Cortafuegos (Tusquets)
martes 10 de noviembre de 2009
El día de la Independencia (Anagrama)
No es fácil hacer una entrada sobre este libro ligera y ¨chorrilla¨ como suelo hacerlas. (En primer lugar porque le dieron el Pulitzer en su momento, y un Pulitzer te puede parecer un peñazo, pero no te puedes limitar a decir ¨me gusta¨/ ¨no me gusta¨). El día de la Independencia es lo primero que he leído de Richard Ford y me ha gustado mucho (una B). El tipo escribe muy bien -dicho sea de paso, la traducción es bien buena-, y el libro tienen pasajes memorables, aunque..., le pongo algún ¨pero¨.
El prota, Frank Bascombe, es un cuarentón, divorciado, padre de un hijo con hiperadolescencia, que mantiene una relación sentimental de periodicidad semanal con una señora de buen ver y se dedica a vender casas con cierto éxito. Todas esas características son magníficas excusas para el pedaleo mental: ¿quiero ir en serio con Sally o no?, ¿qué siento o no siento por Sally?, ¿qué le pasa a mi hijo?, ¿soy un buen padre?, ¿por qué se fue a la m mi matrimonio?, ¿qué significa una casa para sus habitantes?, ¿EE.UU. funciona o es un camelo? Frank Bascombe pedalea hasta el inifinito y a veces me ha resultado un poco pesado. Además, el retrato le sale ennegrecido: no hay mucha alegría en el libro y sólo alguna chispita de esperanza. Eso sí, coña no le falta, y consigue hacerte reir varias veces. Lo que no consigue es hacerte sonreir.
Lo que más me ha gustado: creo que, al igual que Ian McEwan, Ford consigue hacer algo que me parece muy difícil y que no se cómo explicar, pero que vendría a ser algo así como describir con precisión y sencillez emociones, estados de ánimo, sensaciones, sentimientos... realidades complejas. Quizá algún expertillo nos pueda concretar más esta idea. En resumen, un buen libro de 564 páginas, que aconsejo leer con calma y un estado de ánimo favorable.
lunes 2 de noviembre de 2009
Tal vez soñar (Ariel)
José R. Ayllón es filósofo, profe, escritor de novelas juveniles, ensayista y un buen divulgador. En Tal vez soñar, nos propone una serie de libros para acceder a otros tantos temas filosóficos: el hombre en Homero, la inteligencia en Robinson Crusoe, la verdad en El Quijote, el amor en El Principito, los sentimientos en el Diario de Ana Frank, la amistad en Etty Hillesum, la familia en Señora de rojo sobre fondo gris, de Delibes, la ciencia en Julio Verne, el comunismo en Rebelión en la granja, de Orwell, el darwinismo en Jack London, el superhombre de Nietzsche en Crimen y castigo, el mal en El señor de las moscas, el bien en El Señor de los anillos, la muerte en Hamlet, Dios en Dostoievski, especialmente en Los hermanos Karamazov.
Tal vez soñar es un libro ligerito, que sirve para abrir boca, pero que te anima a leer. En mi caso, me ha dado la clave de lectura de El principito, que siempre me había parecido un tostón y una ñoñería, y que quizá ahora relea; y me ha dado el empujón definitivo para lanzarme a por Crimen y castigo y Los hermanos Karamazov.
viernes 23 de octubre de 2009
Dos pinchazos en hueso
Gomorra, de Roberto Saviano. Super famosa, best-best-seller, adaptación al cine, bla, bla, bla,... No lo he terminado. ¿Por qué? Porque me estaba aburriendo enormemente hasta que empezaron las muertes truculentas, las cosas sórdidas, y no me da la gana de que enganche con un libro sólo mi parte más animal: quiero que también enganche la racional.
El diccionario de Lemprière, de Lawrence Norfolk. El resumen de la contraportada prometía (protagonista erudito, libros, latín, misterios, sociedades secretas, Inglaterra, siglo XVIII,...), pero no he pasado de la página 60: ¡qué modo de escribir más cognazo!
Terminé ya El día de la independencia y lo estoy dejando reposar antes de escribir algo sobre él.
jueves 8 de octubre de 2009
La huída de Nathan (Ediciones B)
Nathan Bailey -doce añitos- huye del Centro de Detención Juvenil después de matar con un cuchillo a uno de los guardianes y... Ya no te digo más. La huída de Nathan, de John Gilstrap, es un buen thriller con buena acción (la primera vez que lo leí, acabe el libro y me sudaban las manos) y un personaje principal distinto, un niño, más simpático que el de El cliente de Grisham y menos conmovedor que el de Oliver Twist. Además, es ¨apta para todos los públicos¨, cosa que no ocurre con todas las novelas de este tipo.
Es uno de los pocos libros que he leído por segunda vez. Se que es una idiotez decirlo, como es una idiotez empeñarme en no releer libros, pero dice algo de La huída de Nathan, al menos, que me ha gustado más que otros. Tampoco es un obrón, no te creas: leí esta entrada de Don Raimundo, me acordé de que la había leído y me había gustado mucho, estaba sin libro, la vi en la bibioteca, quería algo ligero..., es decir, una alineación de planetas. Te la aconsejo si la encuentras (es de 1993).
domingo 4 de octubre de 2009
El gran Gatsby (Alfaguara)
Jay Gatsby es el rey del West Egg, Nueva York, un perfecto e impecable hombre de mundo, millonario, cuyas fiestas sin tregua son el punto de reunión de la crápula neoyorquina del momento. A través de ese mundo lleno de brillo, risas, champán, snobismo y triunfo, se vislumbra –cómo no, bienvenido al mundo real– una vida solitaria. Jay Gatsby, y todos los personajes que pululan por su casa y sus fiestas son perfectamente frívolos, están perfectamente vacíos, viven solos, a pesar de emparejarse con relativa frecuencia, y en ocasiones durante cierto tiempo. El amor y la amistad entre ellos no consiste en conjugar el ¨nosotros¨, sino en absorber al otro en mi ¨yo¨.
Tristeza. Al terminar el libro, la sensación era tristeza. No pena ni llanto, sino tristeza. Eso es lo que me pasa cuando alguien me deja asomarme a su alma y lo que veo es vacío, o frivolidad, que no es más que vacío disfrazado de diversión: si te asomas y ves maldad puedes sentir miedo, horror, compasión, o pena, o ganas de perdonar, pero cuando hay vacío, frialdad, frivolidad, sólo puedes sentir tristeza.
Dicen que Francis Scott Fitzgerald es el perfecto cronista de la vida en Estados Unidos en la década previa al desastre de1929. No sé si es así: no conozco la época y es lo primero que leo de Fitzgerald. Sí puedo decir que hacía tiempo que quería leer este libro y que me alegro de haberlo hecho, porque es bueno, muy bueno.
sábado 3 de octubre de 2009
Misterio y maneras (Ediciones Encuentro)
En una entrada anterior, hablaba del desconcierto que me había producido la lectura de Un hombre bueno es difícil de encontrar, de Flannery O’Connor, y de que un amigo me había aconsejado leer Misterio y maneras, una colección de conferencias en las que Flannery explica cómo entiende ella el oficio de escribir y, por tanto, por qué ella escribe como lo hace. Los textos dan para mucho y no soy tan ingenuo como para lanzarme aquí con frases tipo ¨para Flannery O’Connor, la literatura es…¨, aunque creo que algo sí he pillado.
El libro me ha ayudado a entender un poco el porqué de sus personajes grotescos y deformes y de la dureza y violencia de algunas de sus historias. Una frase: ¨El novelista se ocupa del misterio de la personalidad, y no se puede decir nada relevante al respecto a menos que sus personajes lleven las marcas de una sociedad creíble¨ (p. 202). Es decir, al escribir, ella busca ¨encarnar¨ un misterio en unas maneras, y esas maneras, en sus novelas y cuentos son las del sur protestante de Estados Unidos, el llamado Cinturón Bíblico, donde lo grotesco, deforme, desmesurado y fanático parecen ser parte de esa ¨sociedad creíble¨.
También puedo decir que me lo he pasado bomba, porque Flannery maneja la ironía como nadie y no tiene pelos en la lengua a la hora de sacudirle a todo lo que le parece sacudible. Una lectura muy aconsejable, quizá después de leer unos cuantos de sus relatos. Una A en mi cuaderno de lecturas. De hecho, he visto que aquí hay tema para un posible hobby, así que ya me he conseguido la edición de Lumen de sus Cuentos completos, estoy pensando cómo conseguir El hábito de ser, edición de su correspondencia personal, y seguramente para reyes pediré un ejemplar de Misterio y maneras, para poder subrayarlo y trabajarlo (el que he leído no era mío y no está bien enguarrar libros ajenos). Ya veremos en qué queda todo.
sábado 26 de septiembre de 2009
A forest (The Cure)
Como últimamente la cosa va de góticos y góticas, ahí va una de mis favoritas de The Cure. Los vi tres o cuatro veces en Sanse y nunca me defraudaron. Discos tenía varios. Eso sí, nada de maquillaje ni desvaríos similares: a lo sumo una de ¨todo de negro¨ un sábado que otro. Que la disfrutéis.
miércoles 23 de septiembre de 2009
Aurora boreal (Seix Barral)
Me parece que el ambiente está bastante cargadito de novela negra escandinava: Mankell, el ¨imprescindible¨ Larsson -al que me niego a leer, por muchos motivos, el principal, porque es ¨imprescindible¨-, Nesbo, Fossum, Holt,... Parece que si eres escandinavo, escribes una novela policíaca y en lugar de un asesino convencional metes un psicópata, te ponen la etiqueta novela negra escandinava y te forras. Yo creo que esta gente no escribe novela negra, pero no nos vamos a meter en cuestiones de géneros literarios, porque no tengo argumentos y no me apetece. Vamos a lo que hemos venido.
Aurora boreal, de Asa Larsson (la A del nombre lleva encima una de esas bolitas tan graciosas que ponen los escandinavos) es bastante normalito y bastante típico: la prota es una mujer de lo más liberada (nada en contra, válgame Dios), traumillas juveniles, la cosa religiosa sale en su vertiente más rara, un loquillo bambando por la zona, y un par de escenitas de sexo que no aportan más que eso, un par de escenitas de sexo. Eso sí, el corazón te pega un buen acelerón en algún momento, cosa muy de agradecer. Otros dos puntos interesantes son la policía que investiga el crimen -embarazadísima, como la poli de Fargo, ¿la mejor de los Coen?- y el final del libro, realmente sorprendente (ahora dudo, pero creo que sí, creo que el libro acaba como estoy pensando que acaba). Tres detalles que han salvado el libro de una D en la lista.
Culebreando en la Red he encontrado opiniones muy diversas sobre el libro. Te dejo una no muy buena, otra favorable y la que me animó a comprar el libro.
martes 22 de septiembre de 2009
Warlock (Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg)
1880. Warlock es un pueblo que ha crecido en torno a una mina. Como suele ocurrir en los pueblos fronterizos del Oeste de Estados Unidos en aquella época, tiene problemas de orden público: los vaqueros del rancho San Pablo, capitaneados por Abe McQuown se acercan de vez en cuando y la arman. La cosa está tan mal que el Comité de Ciudadanos de Warlock decide contratar a un comisario para que imponga el orden: Clay Blaisedell, el hombre de la pistolas de oro (el libro fue llevado al cine en 1959 con ese título).
Nunca había leído una de vaqueros y ha sido una buena experiencia. Después de leer Warlock, de Oakley Hall, me he dado cuenta de que el género western está lleno de tópicos, al menos el comercial. Los vaqueros no son delincuentes profesionales, sino tipos que cuidan vacas que, si son un poco marrulleros, la arman. Pero no son tan malos. Los pistoleros no son tipos sin escrúpulos a los que les da igual matar al que se les pone delante: tienen remordimientos. Aquello era territorio sin ley, pero la gente buscaba seguir el dictado de su conciencia y llegaba a morir por ello. Warlock es una buena novela realista, llena de conflictos personales, de situaciones límite, de personajes bien construidos y atractivos. Eso sí, 687 páginas. Pero vale la pena. Esta completa reseña de Javier Cercas me dio la pista.
miércoles 16 de septiembre de 2009
Memorias de África (Alfaguara)
Hacer una entrada sobre un libro que no sea una novedad siempre me resulta difícil. El motivo siempre es el mismo: ¿qué vas a decir que no hayan dicho otros?, ¿qué vas a decir que no se pueda encontrar en Google? Pienso que sería absurdo ponerse a perorar sobre lo bien que escribe Karen Blixen (o Isak Dinesen, como prefieras), sobre su sensibilidad,...
Sin embargo, esta entrada continúa, llevada por la idea de que todo buen libro, y este lo es, desde luego, produce en el lector un cambio. ¿En qué he cambiado? Os abro mi corazón: antes África me daba miedo, un miedo irracional a lo primitivo, a lo desconocido, a lo distinto. Ahora ya no. No es que me vaya a apuntar al primer viaje para allá que se me ponga a tiro, pero ahora sé que África se puede amar, porque lo he sentido en las cosas que Karen Blixen escribe. Y lo amable no puede producir miedo.
Un detalle anecdótico. Al terminar el libro me quedó la duda de por qué en ningún momento del libro aparece el marido con el que se supone que la autora se traslada a Kenia. Wikipedia me lo acaba de resolver (aunque agradeceré correcciones, matizaciones o explicaciones mejoradas).
miércoles 2 de septiembre de 2009
Los coleccionistas (Ediciones B)
La Providencia me ha regalado unos días extra de piscina y sol y con las prisas me llevé libros más bien de sillón y lámpara, así que busqué en la biblioteca algo ligero. Tenía un recuerdo grato de David Baldacci -leí algo de él hace años en circunstancias similares- y me decidí por Los coleccionistas. Flojito, muy flojito. Se lee rápido y fácil -dos días me ha durado- pero no llega a enganchar. La historia avanza a golpe de hallazgos casuales y de genialidades de los protas en plan ¨Eh, tío, debe ser por ahí¨ y efectivamente el malote se ha ido por ahí. Para colmo de males, a Baldacci se le va un poco la mano con el picante, como si él mismo se diera cuenta de que el libro le está quedando bastante sosete.
Seguro que lo echas a una hoguera y arde mal.
jueves 20 de agosto de 2009
El impostor (Grijalbo)
Me suelo fiar de los expertos, así que cuando un experto en best-sellers -también los hay y son muy respetables- me aconsejó éste decidí pillarlo. Pequeña pinchada en hueso. Llevo unos días dándole vueltas a un adjetivo para calificar El impostor y no me acaba de salir: ¿ingenuo? Creo que sí: no pega tanta bondad en un thriller, o al menos a mi no me pega. Presos majetes, abogados que trabajan sin cobrar sólo porque el chico les ha caído bien y creen en su inocencia,... Incluso los malos no son malos profesionales, sólo una panda de pijos. Prefiero los thrillers llenos de bichejos y de héroes al borde de todo. A favor, las dos escenas de juicios, muy logradas. Y el tono general bien, que no quiero yo... Eso sí, un 10 a Jeffrey Archer en técnica: 574 páginas en tres días y robándole horas al sueño, como en los buenos tiempos.
miércoles 19 de agosto de 2009
El Dador (Everest)
El blog se me estaba desnaturalizando a base de canciones -conste que la música es otra gran pasión- y ya era hora de vencer la pereza y publicar algo sobre libros. Entre las páginas de Memorias de África, que va lento pero seguro, se me han colado tres libros: vamos con el primero.
¿Qué harías si quisieras eliminar el sufrimiento? En la Comunidad en la que vive la Unidad Familiar de Jonás se les ha ocurrido una cosa que funciona: eliminar la libertad y los recuerdos, y ya que estamos atenuar un poco la capacidad de sus sentidos, que siempre dan guerra. No está mal visto, la verdad. Y lo han hecho tan bien que nadie se da cuenta. Bueno, los mayores un poco, pero las cosas van bien y no se quejan. En la Ceremonia anual que se celebra cada diciembre, los Doce reciben sus misiones vitalicias -nada de elegir carrera ni cosas por el estilo-, y a Jonás le toca una muy especial, que tiene que ver con esos secretos que consiguen que la Comunidad sea feliz a base de no tomar decisiones, y que hace tambalear su maravilloso mundo de niño de 12 años.
De vez en cuando me gusta hacer una incursión en la Literatura Juvenil, siempre de la mano de algún experto, para no cometer errores y caer en manos de algún ñoño que piensa que los jóvenes son imbéciles y hay que contarles historias imbéciles. El Dador, de Lois Lowry, ha sido un acierto: un momento futuro indeterminado, vidas controladas, horrores que sólo se entienden si a los que gobiernan les da miedo la libertad de sus gobernados (me suena, me suena). Un buen libro. Eso sí, teniendo claro que es Literatura Juvenil ¿eh?, que luego vienen las quejas. Os añado un par de críticas: la de Thomas, que me dio la idea, y la de Luis Daniel González (hay que bajar un poquito hacia abajo en la página para leer el comentario).
miércoles 12 de agosto de 2009
Atmosphere (Joy Division)
Cuando estaba de bajón, siempre escuchaba, entre otras, esta canción. Me sigue provocando las mismas sensaciones.
viernes 7 de agosto de 2009
Elena (Edhasa)
Elena fue la madre de Constantino, emperador romano bajo cuyo mandato el cristianismo fue reconocido como religión oficial del Imperio Romano. Pero además de criar a Constantino, Elena hizo algo realmente interesante: peregrinar a Palestina en busca de la Cruz de madera en la que murió Jesucristo.
No tengo ni idea de por qué Evelyn Waugh decidió escribir un libro sobre Elena -salvo ¨recontar un viejo relato¨ como dice en el Prefacio-, pero se lo agradezcó. El libro no es biografía, ni hagiografía, ni historia. Es una novela. Una perífrasis, me dijo el que me lo recomendó. Es decir, expresar o contar algo con más palabras de las necesarias -porque datos históricos conservamos pocos-, pero de un modo mucho más bello. El libro es una chulada y lo aconsejo vivamente. Para que te hagas una idea, por si lo has leído, es parecido a lo que hace José Jiménez Lozano en El mudejarillo, otra preciosidad.
viernes 31 de julio de 2009
Ray LaMontagne
A ver si os gusta. Llevo unos días escuchándolo. El descubrimiento se lo debo a El Tapir Nicanor, que es un tipo con muchas cosas que decir. Os dejo How come. Tiene cosas más lentillas que podéis encontrar en goear.
lunes 20 de julio de 2009
El intercambio
Fue una de las pelis de junio. ¡Menudo dramón! Un dramón duro de flipar. Me dejo mal cuerpo y todo, y alguno -más sensible, poeta y eso- se pegó la noche en blanco: el Sr. Eastwood, que dirige pero no sale, nos vuelve a dar en el estómago. Una de esas pelis en las que no te importaría que las críticas te hubiesen contado un poco más.
El producto es bueno sin pasarse, y Angelina Jolie se marca un papel de no creérselo. Recomendable. Te dejo la crítica de decine 21.com por si quieres ampliar.
domingo 19 de julio de 2009
La Guerra de la Independencia (Bruguera)
El segundo libro que me llevé de vacaciones fue un volumen titulado La Guerra de la Independencia, de Benito Pérez Galdós, editado por Bruguera en 1981. Según el índice y la contraportada, el libro recoge unos cuantos Episodios Nacionales, reunidos por el propio Galdós, ambientados en el período de la dominación napoleónica en España. Concretamente, Trafalgar, Madrid, 2 de mayo, Bailén, Zaragoza, Gerona, Cádiz y Arapiles. Como me apetecía ir leyendo algunos Episodios, me pareció un producto interesante, sobre todo por lo manejable. Me llamó la atención que los capítulos eran muy cortos.
Lo fui leyendo poco a poco, notando que algo fallaba. Todas las recomendaciones eran favorables, pero no enganchaba: el texto no funcionaba. Pánico: ¿es posible que no me gusten los Episodios Nacionales de ¡Pérez Galdós!? Amparándome en Los derechos del lector (hay que leer Como una novela de Pennac) llegué a la conclusión de que sí, de que podían no gustarme y no pasaba nada. Sin embargo seguía con la sensación de que algo fallaba.
De vuelta a casa he comparado el libro de Bruguera con la edición de bolsillo de Alianza y he visto que los textos no cuadran: los de Alianza son más largos. He buscado en distintas bibliografías de Pérez Galdós y el libro que me he leído no aparece, al menos con ese título. Google me ha dado finalmente la solución: me he leído una edición en un solo volumen, para niños, con algunos dibujos y recorte de textos de la primera serie de los Episodios Nacionales. ¡Genial! En fin, el libro de Bruguera se lleva una D, sobre todo por no avisar que es una versión recortada. Eso sí, me ha servido para ver que ¨hay libro¨: el resto de la serie I lo leeré poco a poco en las ediciones de bolsillo de Alianza. Os dejo la portada del libro para que no piquéis.

Grandes esperanzas (BackList)
Bueno, pues se acabó lo bueno y ya estamos de vuelta. Retomamos el blog con Grandes esperanzas, de Charles Dickens (no pongo hipervínculo porque todos los lectores saben quién es Dickens, ¿no?). Seguramente no puedo decir mucho del libro en plan aportación a la crítica literaria. Me gustaría poder decir alguna frase tipo ¨Pip es el clásico personaje de Dickens...¨, o ¨la ambientación de la novela se corresponde con la Inglaterra que describe Dickens en sus obras...¨. Algo así, tipo entendido, pero es lo primero que leo de tío Charles, así que no se si Pip, el prota de Grandes esperanzas, es el típico personaje de Dickens, o si la ambientación es la de siempre en sus libros.
Puedo decir que el libro me ha gustado (una B) aunque a veces me ha parecido que se estancaba, que me he reído bastante, que les coges mucho cariño a los personajes, que también me he emocionado en algún momento, que el libro acaba bien, con su toquecillo tristón, cosa que sí se que le va al tío Charles. Que os lo aconsejo. Eso sí, leedlo en una época en que tengáis asegurados períodos más o menos largos de lectura. Creo que a sorbitos te perderías o te aburrirías.
(Un agradecimiento a Ángela y a Cutimarela por la recomendación)
